Adopta

¿Qué es adoptar?

Adoptar es dar un hogar a un animal que ha sido abandonado.

¿Por qué se abandonan los animales?

Las razones que dan los propietarios son muchas y muy variadas. Como por ejemplo: me caso, me divorcio, estoy embarazada, tengo alergia, tengo un niño, me mudo de piso, me raya el parquet, me cambio de trabajo, ladra, se ha hecho grande, se hace pis, necesita un tratamiento que no quiero/puedo costear, y un largo etcétera.

Si deseas tener un animal de compañía, no compres, adopta a uno de los miles que viven en protectoras y perreras de todo el país

Si adoptas un animal, además de ofrecerle una segunda oportunidad, no fomentas su negocio. La mayoría de los animales de las tiendas de mascotas provienen de criadores con pocos escrúpulos. Sin olvidar, que muchos de ellos sufren enfermedades hereditarias provocadas por la endogamia tan ampliamente utilizada para conseguir el pedigrí.

Al adoptar un perro o un gato salvarás dos vidas: la de tu nuevo amigo y la de otro abandonado que podrá ocupar su lugar en nuestro refugio. Hay muchos animales abandonados a los que no podemos acoger por falta de espacio. Solo podremos ayudarlos cuando vayan siendo adoptados los que actualmente cuidamos.

 

¡Te esperamos!

Rolo
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Lana
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Runa
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Elmo
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Iris
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Lolo
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¡No los compres! ¡Adopta!

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¿Por qué adoptar?

Periodo de adaptación

Pautas para conseguir un entorno adecuado para el animal

Todo perro que es adoptado vive un proceso de adaptación a su nueva vida. Entender este proceso ayuda a aumentar notablemente la probabilidad de finalizar con éxito la adopción.

Habitualmente el proceso de adaptación dura unas 3-4 semanas, a partir de las cuales tendremos un perro que ya conoce el entorno, que puede quedarse solo sin problemas, etc. Este periodo, bien gestionado, se convierte en una oportunidad de oro para crear un vínculo sólido y duradero con el nuevo miembro de la familia. Sin embargo, su mala gestión (por ejemplo, por el uso de correcciones y castigos) puede arruinar el vínculo y empezar a cimentar problemas futuros como miedos, ansiedad por separación, etc.

Un concepto básico que debemos tener presente es que todo animal al ser adoptado, independientemente de que tenga o no un historial con problemas, tiene miedo.

Por tanto, la regla de oro de un buen adoptante para ayudar a su perro, ha de ser que no tenga miedo, y su primer objetivo: HACER QUE SE SIENTA SEGURO.

¿Cómo crear un entorno seguro, un entorno libre de miedos?

En primer lugar, fomentando la recuperación física y emocional del perro.

En segundo lugar, debemos crear rutinas estables graduales (en paseos, alimentación, etc.).

Intentaremos que el perro no se sienta amenazado (por manipulados incorrectos, correcciones, ruido en el entorno, gritos, discusiones, etc.). Es aconsejable que durante los primeros días de la adopción hagamos mucha compañía pero reduzcamos la interacción al mínimo, dejando que sea el perro el que tome la iniciativa. Necesitamos que sea consciente de nuestra presencia sin que se sienta amenazado por ella.

Debemos dejar que el perro conozca el entorno en el que va a vivir al ritmo que él necesite.

Intentaremos no forzarle físicamente a hacer cosas.

Por último, el perro necesita un referente que le inspire seguridad, y ese referente, desde los primeros días va a ser el adoptante. Por tanto ante cualquier cosa que ocurra en el entorno que le pueda preocupar le va a mirar: su reacción ante ello va a hacer que el perro le dé más o menos importancia. Debemos pues actuar tranquilamente, añadiendo poca excitación, teniendo en cuenta que ésta podría favorecer que el cerebro invente amenazas donde no las hay.

Podemos distinguir tres bloques en el periodo de adaptación:

El primer bloque abarca aproximadamente los 10 primeros días, y en ellos debemos preocuparnos principalmente de proporcionar agua, comida, cobijo cómodo y seguro, descanso, mucha compañía y no demasiada interacción ni muy intensa. El perro necesita recuperar poco a poco su capacidad de comunicación. También necesita rutinas adecuadas (paseos cortos al principio) en entornos adecuados, tranquilos.

El segundo bloque comprendería de los 10 a los 15/20 días. En este periodo debe existir un aumento gradual de estímulos: paseos un poquito más largos, un poco más enriquecidos, ir a lugares con algo más de gente, de ruidos, etc. También podemos ir aumentando ligeramente el contacto físico.

Por último, el tercer bloque, por encima de los 20 días, es el momento del éxito, es la adaptación, esto es, sentirse bien haciendo en el día a día lo que corresponde a su edad.

En un perro adoptado durante las 3-4 primeras semanas lo que buscamos es la adaptación. El adoptante ideal será aquel que asuma que el perro puede necesitar un proceso de adaptación, y que sus circunstancias personales le permiten cubrir las necesidades del perro, tanto durante este proceso como en el resto de su vida en común.

(Información obtenida del Seminario “El perro adoptado”, impartido por “Santi” Jaime Vidal con la colaboración de Elisa Hinojosa).

Para poder adaptar nuestro hogar y mentalidad a la llegada de este pequeño felino, tenemos que tener en cuenta varias cosas:

  • Los gatos son territoriales, por eso les cuesta aceptar otro animal nuevo y hay que hacer las presentaciones progresivas.
  • Los gatos son carnívoros cazadores, por eso su comida debería estar puesta a su disposición todo el día, ellos están preparados para cazar y administrarse su propia comida. Además, necesitan practicar juegos de caza a diario.
  • Los gatos necesitan marcar su territorio a diario, por eso necesitan ciertos elementos como los rascadores grandes, de lo contrario por ejemplo arañan el sofá, es un comportamiento natural y necesario.
  • Los gatos son animales nocturnos, ya que sus presas naturales (roedores), también lo son, por eso a veces los gatos se muestran más activos de noche mientras dormimos.
  • Los gatos suelen dividir su territorio en varias zonas, teniendo una zona aislada para hacer sus necesidades.
  • Los gatos son sedentarios, por eso les cuesta adaptarse a un nuevo entorno y a los cambios.
  • Los gatos son rutinarios, por eso se adaptan muy fácilmente a nuestras rutinas y horarios.

Sabiendo estas cosas básicas lo ideal sería dividir nuestra casa en varios lugares, pero antes de esto, dejaremos al gato recién llegado unos días en una habitación.

¿El motivo?
EL GATO NECESITA UN “LUGAR SEGURO”

Hay algo muy importante que debemos conocer para entender muchos comportamientos de los gatos: necesitan sus feromonas de identificación para estar tranquilos. Los gatos van dejando diariamente sus feromonas tanto en casa como en nosotros y en los otros animales que viven con ellos, formando así un olor grupal, de su grupo social, y de su territorio. Su forma de dejar feromonas de identificación, es mediante roces de los lados de la cabeza (sien), barbilla y mejillas, la parte alta y lateral de la cadera (base de la cola) y las patas (entre los dedos) sobre superficies, objetos, animales y personas. Esto tranquiliza y relaja al gato, puesto que le ayuda a identificar su entorno como su propio territorio.

¿Qué ocurre en un lugar nuevo? ¡No hay feromonas!

Partiendo de la premisa de que el gato es un animal sedentario, al llegar a casa por primera vez (sea de la edad que sea) deberemos acomodarlo en una única habitación con la puerta cerrada, ese será su LUGAR SEGURO. Para el gato será mucho más fácil adaptarse y será mucho menos estresante para él que si lo dejamos desde el primer momento suelto por la casa, situación en la cual seguramente el gato se esconda en el primer sitio que encuentre, pudiendo pasar días escondido y sin comer.

Para evitar esto, colocaremos todos los elementos imprescindibles que veremos ahora en una habitación poco ruidosa y tranquila: el arenero en una punta de la habitación y la comida y el agua lejos; sus juguetes y lugares de descanso o rascadores también deben estar en esta habitación. Tras unos días, el gato se habrá adaptado a este lugar y si vemos que está tranquilo y con ganas de curiosear, le abriremos la puerta y le dejaremos salir a explorar el resto de la casa, siempre y cuando no haya otros animales.

Este lugar de seguridad que hemos creado es muy importante para el gato, pues ante cualquier susto o sensación de peligro, siempre sabrá dónde volver para sentirse seguro, será su punto de partida y retorno. De lo contrario, si el gato se asusta, correrá sin rumbo hasta encontrar un lugar a veces inaccesible para nosotros donde esconderse, lo que generará más estrés en el gato.

El tiempo que pueda estar el gato en el lugar seguro depende de lo asustadizo que sea, hay gatos que necesitarán una semana y otros sólo uno o dos días. Lo sabremos cuando entremos en la habitación: si vemos que el gato sale a recibirnos y está tranquilo, entonces le abriremos la puerta y, dejándola abierta, caminaremos con el gato dando un paseo junto a él mientras explora la casa. Ten cuidado con las ventanas, mantenlas cerradas, así como la puerta de la calle o jardín, deja curiosear al gato lo que quiera, y si se asusta por cualquier ruido desconocido, volverá a la habitación que ya conoce.

La adaptación es cuestión de días, el gato irá dejando sus feromonas en la habitación y poco a poco en el resto de la casa hasta que la considere en su totalidad su territorio.

Cuando el gato se encuentre tranquilo y ya haya explorado toda la casa, será el momento de redistribuir su territorio en las zonas que necesite (arenero, agua/comida, lugar de descanso, juegos…).

(Información obtenida del “Manual básico para adoptantes de gatos”, desarrollado por Laura Trillo Carmona. Puedes acceder al documento completo a través del siguiente enlace: http://www.terapiafelina.com/Manual_adoptantes_gato.pdf)

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